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En entrevista, la Directora de la Facultad de Arquitectura platica del gran reto que representó dirigir las obras de las Torres 4 y 5

Durante los últimos años, la infraestructura de la Universidad Metropolitana de Monterrey ha visto avances significativos con la realización de dos edificios más que la dotan de identidad.

Esto ha significado un avance importante en cuanto a proyección se refiere, lo que ha comprometido a la UMM a ofrecer educación de calidad.

La Arquitecta Mónica González, quien se desempeña como la directora de la Facultad de Arquitectura de nuestra Alma Mater, fue la encargada, junto con su equipo de colaboradores, de llevar a cabo los proyectos de la construcción de las Torres 4 y 5, y mencionó que no fue fácil, pero que la satisfacción de involucrarse hasta concluirlos fue total.

"El principal reto que tuvimos es ponernos de acuerdo en qué queríamos. El conjuntar todas las necesidades y plasmarlo en un proyecto es de lo más retador que hay", relató.

Respecto al estilo en las estructuras y fachada de Torre 4 mencionó que se trabajó adecuándose a lo ya definido en Torre 1, 2 y 3; el objetivo de ello obedece a una combinación de éstas para generar la identidad que demandaba la Universidad.

Por otro lado, la Torre 5 mantuvo la fachada por requerimiento del INAH de conservarla, ya que el edificio data de l895 cuando se inauguró como el primer centro penitenciario de la ciudad. Para la década de los años 40's del siglo XX cesó funciones y posteriormente se convirtió en un centro comercial, hasta el día de hoy que forma parte de la infraestructura de la Metropolitana de Monterrey.

La construcción de ambas torres, comparte la Arquitecta González, se definió en primera instancia por los espacios. Mientras que la Torre 4 fue fijada como Unidad de Salud y sus espacios debían ofrecer sensaciones de profesionalismo médico, en Torre 5 se crearon áreas internas donde se respirara un ambiente diferente al que manifiesta su fachada.

Verse involucrada en ambos proyectos y verlos terminados fue de amplia satisfacción para la Arquitecta González, que nos cuenta que detrás de ello hubo muchas lágrimas y sacrificios que al final de cuentas valieron la pena.

Mi pasión es diseñar espacios educativos, yo empecé hace siete años por casualidad, diseñé un kinder, me di cuenta que me gustaba y empecé a especializarme en eso”.

Arq. Mónica González Álvarez

Directora de la Facultad de Arquitectura

Por último, González Álvarez enfatizó que lo que necesita un estudiante de arquitectura es pasión, que aunque cueste mucho, lo mejor siempre será persistir hasta llegar a concluir la carrera, habiendo encontrado lo que les apasiona y hacerlo de la mejor manera.