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Durante las pasadas fiestas decembrinas, la Universidad Metropolitana de Monterrey organizó una posada a los hijos del personal de intendencia, vigilancia y administrativo.

Aunque ya es Enero y posiblemente estemos preparando todas las actividades que conlleva el inicio de clases, no quise dejar de agradecer —a nombre de todos los niños que gozaron de la Posada UMM 2016— al personal involucrado por toda su generosidad y ayuda para la realización de la misma.

Realmente sin la colaboración de todos, este evento definitivamente no hubiese sido posible. Las imágenes de las caritas de los niños son el reflejo de la felicidad más pura, ellos gozaron y se divirtieron a lo grande.

A pesar de que el día estuvo muy frio, esto no detuvo el entusiasmo y las ganas de divertirse de los pequeños. Gracias al espacio tan grande que nos ofrecen las explanadas de Torre 4 no se sintieron los 300 niños que recibimos.

Los juegos de la kermés resultaron muy divertidos y les emocionaba ganarse los tickets que luego canjeaban por premios una y otra vez; por supuesto que no faltó la tradicional foto con “Santa”, que ahora tuvo una decoración modernista muy llamativa. Los más chiquititos tuvieron un área de juegos especiales para ellos; hubo piñata para todos y tras esto un buen logrado “saldo blanco”.

Las áreas de pintacaritas y carta a Santa siempre estuvieron llenas, todos se llevaron una bolsita de dulces bien rellenita y comieron algodones, palomitas, chilidogs y pastel.

El calor humano, el ambiente festivo, la excitación por los juegos, las risas y carcajadas de los niños, el buen humor de todos y la ilusión reflejada en las caritas de los chiquitines son algo de lo mucho por lo que este evento vale la pena. Gracias nuevamente a quienes hicieron posible este evento.

Les deseo un 2017 lleno de logros, de paz interior y del amor de sus seres queridos.

 

**La autora es directora académica de la Universidad Metropolitana de Monterrey.